miércoles, 1 de julio de 2015

Objeción de COViSAL al acuerdo con el BDO

COViSAL
For Justice & Restitution
_______________________________________________________________


1 de julio, 2015

Clerk of the Court
United States District Court
Northern District of Texas
1100 Commerce Street
Dallas, Texas 75242

ATTN: Chambers of the
Honorable David Godbey

Case 3:09-CV-0298-N, Case No. 3:12-CV-01447-N and Case No. 3:11-cv-01115-N.

Nosotros objetamos al monto del acuerdo con el BDO en el Caso No. 3:12-CV-01447 y Case No. 3:11-cv-01115-N, por $40 millones de dólares, de los cuales los abogados recibirán $10 millones de dólares y las familias inocentes centavos.

La demanda original buscaba $10,7 mil millones de dólares en daños actuales y, el acuerdo propuesto de $40 millones es por menos de la mitad del 1 por ciento. ¿Por qué los abogados están aceptando estos montos mezquinos?

Hay 75 demandas que esperan resolución del tribunal de acuerdo al sexto reporte conjunto del Síndico y el Examinador presentado al tribunal, referente a las mociones legales pendientes que han sido plenamente formuladas y discutidas de los casos presentados por el Síndico y el Comité Oficial de Inversionistas de Stanford (“OSIC”).

De acuerdo al Síndico de los Estados Unidos, Ralph Janvey, en su carta abierta sobre los Litigios de Recuperación de Activos, con fecha 14 de febrero, 2014, dirigida a todos los afectados del fraude de Stanford, “…estas demandas buscan la recuperación de más de $680 millones de dólares en total…Sin embargo, estas demandas son la única y más grande fuente de fondos potenciales que pueden ser recuperados para el beneficio de los reclamantes elegibles…”

A pesar del enorme potencial de recuperaron, Janvey esencialmente ha fracasado en la recuperación de este dinero. Si los abogados del Síndico de los Estados Unidos y del OSIC continúan llegando a acuerdos en casos por menos de la mitad del 1 por ciento de los montos originalmente buscados, ¿qué esperanza tenemos de recibir una recuperación con algo de significado? 

Entendemos que los abogados han estado trabajando miles de horas en este caso, la mayoría de ellos por una ganancia de más de $600 dólares la hora. En contraste los depositantes de Stanford han tenido que resistir más de 55.224 horas de dolor y sufrimiento, por menos de 2 centavos por dólar de compensación.

Este acuerdo, es una minúscula porción de los $7,2 mil millones de pérdidas actuales en este esquema, y Janvey, ha admitido, que en su mayoría, “el dinero ha desaparecido”.

“Yo pienso en las víctimas todos los días”, Janvey dijo en una entrevista exclusiva con CNBC, la primera desde que fue nombrado hace más de cinco años. Si este es el caso, ¿tiene sentido que los honorarios de los abogados sean del 25%, cuando en el pasado tribunales han autorizados 20%? Hasta ahora, los honorarios y gastos de los abogados han consumido casi la mitad del dinero recuperado. Considerando el minúsculo retorno a los depositantes, estos honorarios parecen ser exorbitantes.

Tribunales deben examinan de cerca la manera en la cual estas acciones colectivas han sido negociadas para determinar si el trato resultó de un proceso en pie de igualdad.

Las negociaciones de acuerdos deben involucrar a toda la gente apropiada. Si los miembros de la clase tienen intereses divergentes y los abogados demandantes, no pueden representar equitativamente los intereses de los miembros de la clase, entonces los abogados de los demandantes deben identificar subclases potenciales y representantes apropiados que puedan ser incluidos en las discusiones de un acuerdo.

Actualmente, el Comité Oficial de Inversionistas de Stanford, está compuesto completamente de abogados. ¿Cómo pueden estar representados los intereses de los inversionistas, cuando ellos tienen poca o casi ninguna representación en el Comité? Si el propósito del Comité es supervisar el proceso de recuperación, parece ser que ellos tienen un conflicto de interés, cuando los abogados están tomando una porción tan grande de los dineros recuperados.

Adicionalmente, la eficacia de las negociaciones parece dudosas cuando tan poco tiempo fue invertido. “La mediación duró un día completo con varias ofertas de un lado para otro y exigencias, que finalmente resultaron en el acuerdo de $40 millones por el cual buscamos aprobación…” declaró uno de los abogados de OSIC. (Ver página 12, párrafo 23, Case 3:09-cv-00298N Document 2138-2 Filed 05/15/15, Page ID 59823; APP 0088).

¿Cuántas horas de verdadera negociación ocurrieron? ¿Es posible que el acuerdo fue negociado sabiamente en tan corto periodo de tiempo? ¿Es este un acuerdo justo y razonable? ¿Para quién?

Los abogados están cosechando enormes honorarios mientras les dan insignificantes beneficios a las familias inocentes.

Anexo le incluyo copia de una carta reciente de COViSAL, titulada: “¿La Administración Judicial de los Estados Unidos y la Liquidación, Esperanza, Castigo o Fraude? Que habla por sí misma.

Le pedimos al Tribunal que exija acuerdos con significado para las familias de este horrendo fraude.

Respetuosamente,


Jaime R. Escalona
En nombre de COViSAL


c.c.  by US Postal and email:
James R. Nelson: jr.nelson@dlapiper.com
Karl G. Dial: karl.dial@dlapiper.com
Michael S. Poulos: michael.poulos@dlapiper.com
Douglas J. Buncher: dbuncher@neliganlaw.com
Edward C. Snyder: esnyder@casnlaw.com
John J. Little: jlittle@lpf-law.com
Ralph Janvey: rjanvey@jkjllp.com


COViSAL's objection to BDO's proposed agreement

COViSAL
For Justice & Restitution
_______________________________________________________________


July 1, 2015

Clerk of the Court
United States District Court
Northern District of Texas
1100 Commerce Street
Dallas, Texas 75242

ATTN: Chambers of the
Honorable David Godbey

Case 3:09-CV-0298-N, Case No. 3:12-CV-01447-N and Case No. 3:11-cv-01115-N.


We object to the BDO settlement amount in Case No. 3:12-CV-01447-N and Case No. 3:11-cv-01115-N, for $40 million, of which attorneys will receive $10 million dollars, and innocent families pennies.

The lawsuit was originally seeking actual damages of $10.7 billion, and the proposed settlement of $40 million is less than one half of 1 percent. Why are the attorneys accepting such meager amounts?

There are 75 lawsuits awaiting ruling by the Court listed in the Receiver’s and Examiner’s sixth joint advisory to the court regarding pending motions that have been fully briefed in cases filed by the Receiver or the Official Stanford Investors Committee (“OSIC”).

According to the US Receiver Ralph Janvey, in his open letter concerning Asset Recovery Litigation dated February 14, 2014 to all affected by the Stanford fraud, “…These lawsuits seek to recover in excess of $680 million in total …Nonetheless, the claims are the single largest potential source of funds which may be recovered for the benefit of the eligible claimants…”

Despite the enormous potential for recovery, Janvey has been largely unsuccessful in retrieving this money. If the US Receiver and the Official Stanford Investors Committee’s attorneys continue to settle cases for less than half a percent of the original amounts sought, what hope do we have of receiving a meaningful recovery?

We understand that the attorneys have been working thousands of hours on this case, most of them at a profit of over $600 per hour. In contrast Stanford’s depositors have endured over 55,224 hours of pain and suffering, for less than 2 cents on the dollar of compensation.
This settlement is but a miniscule portion of the $7.2 billion in actual losses from the scheme, and Janvey has admitted that for the most part, “the money is gone.”

"I think about the victims every day," Janvey told CNBC in an exclusive interview, his first since being appointed five years ago. If that is the case, does it make sense for his attorney's fees to be 25%, when in the past courts have authorized 20%? So far, expenses and attorney's fees have consumed nearly half of the money recovered. Considering the low return to investors, these fees seem exorbitant.

Courts must closely examine the manner in which a class action has been negotiated to determine whether the deal was the result of an arm’s-length process.

The settlement negotiations must also involve all the right people. If members of the class have divergent interests and plaintiffs’ counsel cannot fairly represent the interests of all class members, then plaintiffs’ counsel should identify potential subclasses and appropriate representatives who can be brought into settlement discussions.

Currently, the Official Stanford Investor's Committee is made up entirely of attorneys. How can the victims' interests be represented when they have little to no representation on the committee? If the Committee's purpose is to offer oversight to the recovery process, it appears they have conflicting interests when attorneys’ are taking such a large portion of the recovered monies. 

In addition, the efficacy of the negotiations seems questionable when so little time was invested. “The mediation lasted a full day with numerous back and forth offers and demands, ultimately resulting in the $40 million settlement for which approval is sought…” an OSIC attorney declared. (See Appendix in Support of Motion to Approve Settlement Agreement; page 12, paragraph 23; Case 3:0-9-cv-00298N Document 2138-2 Filed 05/15/15, Page ID 59823; APP 0088).

How many hours of real negotiations took place? Is it possible that the settlement was negotiated wisely in such a short amount of time? Is this a fair and reasonable settlement? For whom?

The lawyers are reaping huge fees while handing out paltry benefits to the innocent depositors.

I am enclosing a recent letter from COViSAL titled: “The U.S. Receivership and Liquidation Processes - Hope, Punishment or Fraud? That speaks for itself.

We ask the Court to demand meaningful settlements for the families of this horrendous fraud.

Respectfully,

Jaime R. Escalona
On behalf of COViSAL


cc  by email:

James R. Nelson at jr.nelson@dlapiper.com
Karl G. Dial at karl.dial@dlapiper.com
Michael S. Poulos at michael.poulos@dlapiper.com
Douglas J. Buncher at dbuncher@neliganlaw.com
Edward C. Snyder at esnyder@casnlaw.com
John J. Little at jlittle@lpf-law.com
Ralph Janvey at rjanvey@jkjllp.com

domingo, 28 de junio de 2015

COViSAL's objection to settlement amount of $4.9 million with Adams & Reece & others



COViSAL
For Justice & Restitution
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June 29, 2015

Clerk of the Court
United States District Court
Northern District of Texas
1100 Commerce Street
Dallas, Texas 75242

ATTN: Chambers of the
Honorable David Godbey

Case No. 3:09-CV-0298-N, Case No. 3:12-CV-00495-B, &  Case No. 3:11-CV-00329-BL

We object to the settlement amount in the Civil Action No. 3:12-CV-00495-B, Ralph S. Janvery, et al. v. Adams & Reese LLP, et al. (N.D. Tex.), and Civil Action No. 3:11-CV-00329-BL, The Official Stanford Investors Committee, et al. v. Adams & Reese, et al. (N.D. Tex.) of $4.9 million, of which attorneys will receive $1.23 million dollars, and innocent families pennies.

The lawsuits were originally seeking actual damages of $1.8 billion, and the proposed settlement of $4.9 million is a quarter of 1 percent. Why are the attorneys accepting such meager amounts?

There are 75 lawsuits awaiting ruling by the Court listed in the Receiver’s and Examiner’s sixth joint advisory to the court regarding pending motions that have been fully briefed in cases filed by the Receiver or the Official Stanford Investors Committee (“OSIC”).

According to the US Receiver Ralph Janvey, in his open letter concerning Asset Recovery Litigation dated February 14, 2014 to all affected by the Stanford fraud, “…These lawsuits seek to recover in excess of $680 million in total …Nonetheless, the claims are the single largest potential source of funds which may be recovered for the benefit of the eligible claimants…”

Despite the enormous potential for recovery, Janvey has been largely unsuccessful in retrieving this money. If the US Receiver and the Official Stanford Investors Committee’s attorneys continue to settle cases for less than half a percent of the original amounts sought, what hope do we have of receiving a meaningful recovery?

We understand that the attorneys have been working thousands of hours on this case, most of them at a profit of over $600 per hour. In contrast Stanford’s depositors have endured over 55,224 hours of pain and suffering, for less than 2 cents on the dollar of compensation.

This settlement is but a miniscule portion of the $7.2 billion in actual losses from the scheme, and Janvey has admitted that for the most part, “the money is gone.”

"I think about the victims every day," Janvey told CNBC in an exclusive interview, his first since being appointed five years ago. If that is the case, does it make sense for his attorney's fees to be 25%, when in the past courts have authorized 20%? So far, expenses and attorney's fees have consumed nearly half of the money recovered. Considering the low return to investors, these fees seem exorbitant.

Courts must closely examine the manner in which a class action has been negotiated to determine whether the deal was the result of an arm’s-length process.

The settlement negotiations must also involve all the right people. If members of the class have divergent interests and plaintiffs’ counsel cannot fairly represent the interests of all class members, then plaintiffs’ counsel should identify potential subclasses and appropriate representatives who can be brought into settlement discussions.

Currently, the Official Stanford Investor's Committee is made up entirely of attorneys. How can the victims' interests be represented when they have little to no representation on the committee? If the Committee's purpose is to offer oversight to the recovery process, it appears they have conflicting interests when attorneys’ are taking such a large portion of the recovered monies. 

In addition, the efficacy of the negotiations seems questionable when so little time was invested. “Two mediations of the STC Lawsuits…Each mediation lasted a full day with numerous back and forth offers and demands.” an OSIC attorney declared. (See page 10, paragraph 24; Case 3:0-9-cv-00298N Document 2135-6 Filed 05/12/15, Page ID 59601).

How many hours of real negotiations took place? Is it possible that the settlement was negotiated wisely in such a short amount of time? Is this a fair and reasonable settlement? For whom?

The lawyers are reaping huge fees while handing out paltry benefits to the innocent depositors.

I am enclosing a recent letter from COViSAL titled: “Stanford Financial Group Receivership and SIB Liquidation… Hope, Punishment, or Fraud?" That speaks for itself.

We ask the Court to demand meaningful settlements for the families of this horrendous fraud.

Respectfully,

Jaime R. Escalona
On behalf of COViSAL


c.c. by email:
Douglas J. Pepe: dpepe@jhany.com
Jeffrey H. Zaiger: jzaiger@jhany.com
Charles L. Babcock: cbabcock@jw.com
Kurt A. Schwarz: kschwarz@jw.com
Thomas A. Culpepper: tculpepper@thompsoncoe.com
Stephen Richman: srichman@thomsponcoe.com
Douglas J. Buncher: dbuncher@neliganlaw.com
Edward C. Snyder:  esnyder@casnlaw.com


Objeción de COViSAL al monto de $4,9 millones del Acuerdo con Adams & Reece y otros

COViSAL
For Justice & Restitution
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29 de junio, 2015

Secretaria del Tribunal
United States District Court
Northern District of Texas
1100 Commerce Street
Dallas, Texas 75242

ATN: Despacho del
Honorable David Godbey

Case No. 3:09-CV-0298-N, Case No. 3:12-CV-00495-B y Case No. 3:11-CV-00329-BL

Nosotros objetamos al monto del acuerdo en la acción No. 3:12-CV-00495-B, Ralph S. Janvey, et al. v. Adams & Reese LLP, et al. (N.D. Tex.) y Civil Action No. 3:11-CV-00329-BL, The Official Stanford Investors Committee, et al. v. Adams & Reese, et al. (N.D. Tex.) por $4,9 millones de dólares, de los cuales los abogados recibirán $1,23 millones de dólares y las familias inocentes centavos.

Las demandas originales buscaban $1,8 mil millones de dólares en daños actuales y, el acuerdo propuesto de $4,9 millones es un cuarto del 1 por ciento. ¿Por qué los abogados están aceptando estos montos mezquinos?

Hay 75 demandas que esperan resolución del tribunal de acuerdo al sexto reporte conjunto del Síndico y el Examinador presentado al tribunal, referente a las mociones legales pendientes que han sido plenamente formuladas y discutidas de los casos presentados por el Síndico y el Comité Oficial de Inversionistas de Stanford (“OSIC”).

De acuerdo al Síndico de los Estados Unidos, Ralph Janvey, en su carta abierta sobre los Litigios de Recuperación de Activos, con fecha 14 de febrero, 2014, dirigida a todos los afectados del fraude de Stanford, “…estas demandas buscan la recuperación de más de $680 millones de dólares en total…Sin embargo, estas demandas son la única y más grande fuente de fondos potenciales que pueden ser recuperados para el beneficio de los reclamantes elegibles…”

A pesar del enorme potencial de recuperaron, Janvey esencialmente ha fracasado en la recuperación de este dinero. Si los abogados del Síndico de los Estados Unidos y del OSIC continúan llegando a acuerdos en casos por menos de la mitad del 1 por ciento de los montos originalmente buscados, ¿qué esperanza tenemos de recibir una recuperación con algo de significado? 

Entendemos que los abogados han estado trabajando miles de horas en este caso, la mayoría de ellos por una ganancia de más de $600 dólares la hora. En contraste los depositantes de Stanford han tenido que resistir más de 55.224 horas de dolor y sufrimiento, por menos de 2 centavos por dólar de compensación.

Este acuerdo, es una minúscula porción de los $7,2 mil millones de pérdidas actuales en este esquema, y Janvey, ha admitido, que en su mayoría, “el dinero ha desaparecido”.

“Yo pienso en las víctimas todos los días”, Janvey dijo en una entrevista exclusiva con CNBC, la primera desde que fue nombrado hace más de cinco años. Si este es el caso, ¿tiene sentido que los honorarios de los abogados sean del 25%, cuando en el pasado tribunales han autorizados 20%? Hasta ahora, los honorarios y gastos de los abogados han consumido casi la mitad del dinero recuperado. Considerando el minúsculo retorno a los depositantes, estos honorarios parecen ser exorbitantes.

Tribunales deben examinan de cerca la manera en la cual estas acciones colectivas han sido negociadas para determinar si el trato resultó de un proceso en pie de igualdad.

Las negociaciones de acuerdos deben involucrar a toda la gente apropiada. Si los miembros de la clase tienen intereses divergentes y los abogados demandantes, no pueden representar equitativamente los intereses de los miembros de la clase, entonces los abogados de los demandantes deben identificar subclases potenciales y representantes apropiados que puedan ser incluidos en las discusiones de un acuerdo.

Actualmente, el Comité Oficial de Inversionistas de Stanford, está compuesto completamente de abogados. ¿Cómo pueden estar representados los intereses de los inversionistas, cuando ellos tienen poca o casi ninguna representación en el Comité? Si el propósito del Comité es supervisar el proceso de recuperación, parece ser que ellos tienen un conflicto de interés, cuando los abogados están tomando una porción tan grande de los dineros recuperados.

Adicionalmente, la eficacia de las negociaciones parece dudosas cuando tan poco tiempo fue invertido. “Dos mediaciones de las demandas del STC… Cada mediación duro un día completo con varias ofertas de un lado para otro y exigencias.”, declaró uno de los abogados de OSIC. (Ver página 10, párrafo 24, Case 3:09-cv-00298N Document 2135-6 Filed 05/12/15, Page ID 59601).

¿Cuántas horas de verdadera negociación ocurrieron? ¿Es posible que el acuerdo fue negociado sabiamente en tan corto periodo de tiempo? ¿Es este un acuerdo justo y razonable? ¿Para quién?

Los abogados están cosechando enormes honorarios mientras les dan insignificantes beneficios a los depositantes inocentes.

Anexo le incluyo copia de una carta reciente de COViSAL, titulada: “¿La Administración Judicial del SFG y la Liquidación del SIBL, Esperanza, Castigo o Fraude? Que habla por sí misma.

Le pedimos al Tribunal que exija acuerdos que tengan un mejor valor para las familias de este horrendo fraude.

Respetuosamente,

Jaime R. Escalona
En nombre de COViSAL


c.c. por email:

Douglas J. Pepe: dpepe@jhany.com
Jeffrey H. Zaiger:  jzaiger@jhany.com
Charles L. Babcock: cbabcock@jw.com
Kurt A. Schwarz: kschwarz@jw.com
Thomas A. Culpepper: tculpepper@thompsoncoe.com
Stephen Richman: srichman@thomsponcoe.com
Douglas J. Buncher: dbuncher@neliganlaw.com
Edward C. Snyder:  esnyder@casnlaw.com

lunes, 1 de junio de 2015

Stanford Financial Group Receivership and SIB Liquidation… Hope, punishment, or fraud?

COViSAL
For Justice & Restitution
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Six years and three months have passed since Stanford’s debacle destroyed the lives of 21,739 innocent families around the world when on February 17, 2009, the U.S. Securities and Exchange Commission (“SEC”) abruptly seized Stanford Financial Group in the United States.

The largest group is Latin American families with 15,270 victims representing 70% of the total depositors in the Stanford International Bank, Ltd. (“SIBL”) and more than $4 billion in losses. Depositors from the United States are the second largest group. These families entrusted their savings to a company belonging to an American conglomerate regulated and supervised by the U.S. Government.

The majority of Stanford’s depositors are modest people; many are elderly, ill, close to retirement, or families with special needs children.  All are unable to pay for their critical medical treatments and living expenses. A great number continue to die while waiting in vain for even a small portion of their savings to be returned in time for life-saving operations, or treatment of cancer, and other life-threatening diseases.

The reality is that injustice continues for these victims as the U.S. Receiver for the Stanford Financial Group and the Joint Liquidators for SIBL in Antigua insatiably persist in generating fees and expenses for themselves, their attorneys, and other professionals, the sole beneficiaries so far, charging millions of dollars.

The U.S. Receiver, Ralph Janvey has “recovered” approximately $240.9 million as of December 31, 2013, and spent more than $127.5 million in fees and expenses. Mr. Janvey’s accomplishments in the recollection of assets for the depositor’s distribution fund have been lacking. According to Examiner John Little, “The Receiver and his professionals have not identified any significant Stanford assets or accounts that were not identified in the earliest days of the Receivership.” In contrast, Irving Picard, the trustee unwinding Bernard Madoff’s fraud has recovered more than $10.6 billion for victims. That is 60% of the $17 billion in principal lost by thousands of investors in Madoff’s investment advisory business.

We request that the US Receiver and the Stanford Investors Committee show us the real picture of all the litigation claims brought to the Court. What is the actual potential amount of recovery of all the domestic litigation listed in the joint report? What law suits are moving forward and which are not? What about any international litigation and the amounts sought for recovery? If the best chances that affected families have of a meaningful recovery are the law suits against the largest corporations that benefited from Stanford, why are the Receiver, his attorneys and the Official Stanford Investors Committee’s attorneys reaching settlements for pennies?

Who are the real beneficiaries of the settlement agreement between the U.S. Receiver and the Joint Liquidators? Who are the beneficiaries of the recent lawsuit settlements?

According to the Joint Liquidators’ statement on the SIB Liquidation’s website, they were named on May 12, 2011, and their mission is “to recover $7 billion in losses stemming from the alleged R. Allen Stanford multi-billion dollar Ponzi scheme and return the money to approximately 22,000 creditors in the shortest time possible.” However, it seems that the only beneficiaries are Mr. Wide, Mr. Dickson and their colleagues, who are receiving millions of dollars in fees and expenses, lining their own pockets at an alarming rate. The Joint Liquidators fifth report filed with the Court shows that they have received $8.2 million in fees and expenses so far; their lead counsel $11.6 million, other legal advisers $14 million, $5.6 million was spent for other operational expenses, and $2.2 million was given in loans to Stanford affiliates. Last year, the JLs announced the distribution of $34.6 million, equivalent to 1%, of which they have distributed $6.9 million, and withheld $25 million from innocent victims accused of receiving preferential payments.

We have not seen any meaningful efforts towards a real recovery for the victims; the Joint Liquidators are just using the money confiscated in England and Switzerland to pay themselves and their colleagues, while forcing victims through a gauntlet for a pittance. However, their latest accomplishment is an attempt to claw back funds from innocent victims who are “Net Losers” by sending a very damaging letter asking for the return of money withdrawn from their accounts during the six months prior to the collapse of SIBL. It is important to emphasize that the withdrawals made by the majority of these depositors during the six months prior to the closing of SIBL’s operations were not “preference” payments as alleged, but legitimate withdrawals of part of the principal invested by the rightful owners of the money which they deposited and withdrew at the bank during the ordinary course of business. The Joint Liquidators' insistence on pursuing claw backs against innocent investors with as low as $1,200 in withdrawals is supported by neither logic nor law.

What honest and transparent legal entity is providing oversight of the receivership and liquidation processes? Where are the checks and balances?

We exhort the Official Stanford Investors Committee, which represents all Stanford investors’ interests worldwide, to voice our outcry and concerns expressed in this letter to the Courts and other authorities responsible for the Stanford Case. You have a fiduciary duty to the Stanford’s victims, and your decisions and actions must be carried out in consideration of the best interests of the victims. It is time that the victims of this atrocity are taken into account.

It is unacceptable that the Courts in the United States and Antigua have allowed the U.S. Receiver and the Joint Liquidators, named to conserve, hold, manage, and prevent the waste and squandering of the creditors' patrimony, and return the money to the innocent families, to continue prolonging the recovery of assets for so long, and allow meager settlements generating endless unreasonable billable hours and expenses, to the detriment of Stanford’s depositors.

We ask for clarity, transparency, integrity and fairness, and an end to a self-serving economic interest that irrationally pursues control over the assets, wasting what is recovered of our patrimony. Control of the money cannot be the driving force to bring justice and equity to thousands of innocent families left in poverty and desperation.

We demand that U.S. and Antiguan Courts show the world, with concrete and immediate actions, their commitment to honesty, equality and justice.  Innocent families in the US, Latin America, and around the world, have the right to a full restitution of their savings.

In God we trust that the rights of the victims will prevail over judicial manipulations, and that good conscience will be the instrument to impart justice, and to stop a never-ending fraud.

Jaime Escalona
On behalf of COViSAL

For Justice and Restitution

Administración Judicial del SFG y la Liquidación del SIBL… ¿Esperanza, castigo, o fraude?

COViSAL
For Justice & Restitution
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La Administración Judicial del Stanford Financial Group y la Liquidación del SIBL… ¿Esperanza, castigo, o fraude?

Seis años y tres meses han pasado desde que la debacle de Stanford destruyó  las vidas de 21,739 familias alrededor del mundo, cuando el 17 de febrero, 2009, la Securities and Exchange Commission  (“SEC”) de los Estados Unidos, abruptamente intervino el Stanford Financial Group en los Estados Unidos.

Familias de América Latina son el grupo más afectado con 15,270, representando el 70% del total de depositantes del Stanford International Bank, Ltd. (“SIBL”), y con más de $4.000 millones de dólares en pérdidas. Depositantes de los Estados Unidos son el segundo grupo más grande. Estas familias confiaron sus ahorros a una empresa de un conglomerado estadounidense regulado y supervisado por el gobierno de los Estados Unidos.

La mayoría de los depositantes de Stanford son gente modesta; muchos son personas mayores, enfermas, por jubilarse o familias con niños que requieren cuidados especiales. Todos no pueden pagar por sus tratamientos médicos críticos o por sus gastos de manutención. Un gran número de depositantes continúa muriendo mientras esperan en vano por siquiera una pequeña porción de sus ahorros que les llegue a tiempo para operaciones que pudieran salvar sus vidas, para tratamiento de cáncer y otras enfermedades graves.

La realidad es que la injusticia continua para estas víctimas mientras el Síndico del Stanford Financial Group de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos del SIBL en Antigua, insaciablemente persisten en generar honorarios y gastos para sí mismos, sus abogados y otros profesionales, los únicos beneficiados hasta el momento, cobrando millones de dólares.

El Síndico de los Estados Unidos, Ralph Janvey, ha “recuperado” aproximadamente $240,9 millones de dólares al 31 de diciembre, 2013, y ha gastado más de $127,5 millones en honorarios y gastos. Los logros del Sr. Janvey en la recuperación de los activos para su distribución a los depositantes han sido deficientes. De acuerdo al Examinador John Little, “El Síndico y sus profesionales no han identificado ningún activo significativo de Stanford o cuentas que ya no hayan sido identificadas durante los primeros días de la administración judicial”. En contraste, Irving Picard, el Síndico encargado de desmontar el fraude de Bernard Madoff, ha recuperado más de $10.600 millones de dólares para las víctimas. Esto es un 60% de los $17 mil millones en capital perdido por miles de inversionistas en el negocio de asesoramiento de inversión de Madoff.

Les exigimos al Síndico de los Estados Unidos y al Comité Oficial de Inversionistas de Stanford que nos muestren el verdadero panorama de todas las demandas que han presentado en los tribunales. ¿Cuál es el monto potencial de recuperación de todas las demandas listadas en su reporte conjunto? ¿Qué demandas están avanzando y cuáles no? ¿Qué hay sobre las demandas internacionales y los montos de recuperación buscados? Si los mejores chances que las familias afectadas tienen de una recuperación significativa son las demandas contra las grandes corporaciones que se beneficiaron de Stanford, ¿por qué el Síndico, sus abogados y el Comité Oficial de Inversionistas están llegando a acuerdos extrajudiciales por centavos?

¿Quiénes son los verdaderos beneficiados del acuerdo entre el Síndico de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos? ¿Quiénes son los beneficiados de los recientes acuerdos extrajudiciales?

De acuerdo al comunicado de los Liquidadores Conjuntos publicado en el  sitio web  SIB Liquidation, ellos fueron nombrados el 12 de mayo, 2011, y su misión es “recuperar $7 mil millones de dólares en pérdidas generadas del presunto esquema Ponzi de R. Allen Stanford, y devolverles el dinero a aproximadamente 22.000 acreedores en el menor tiempo posible”. Sin embargo, parece ser que los únicos beneficiados son Mr. Wide, Mr. Dickson y sus colegas, quienes están recibiendo millones de dólares en honorarios y gastos, llenándose los bolsillos a una velocidad alarmante. El quinto reporte de los Liquidadores Conjuntos registrado ante el tribunal de Antigua, muestra que ellos han recibido hasta el momento $8,2 millones en honorarios y gastos; su abogado líder, $11,6 millones, otros asesores legales $14 millones, $5,6 millones en gastos operacionales, y $2,2 millones fueron prestados a filiales de Stanford. El año pasado los Liquidadores Conjuntos anunciaron la distribución de $34,6 millones, equivalentes al 1%, de los cuales distribuyeron $6,9 millones, y retuvieron $25 millones de familias inocentes acusadas de haber recibido pagos preferenciales.

No hemos visto ningún esfuerzo significativo de recuperación para las víctimas; los Liquidadores Conjuntos están usando el dinero confiscado en Inglaterra y Suiza para pagarse a sí mismos y a sus colegas, mientras obligan a las víctimas a pasar por un calvario para recibir una miseria. Sin embargo, sus recientes logros es tratar de reclamar fondos de víctimas inocentes que son “Perdedores Netos”, al enviar una carta devastadora pidiendo el regreso de dinero retirado de sus cuentas durante los últimos seis meses anteriores al colapso del SIBL. Es importante enfatizar que los retiros efectuados por la mayoría de estos depositantes, durante los previos seis meses el cierre de las operaciones del SIBL, no fueron “pagos preferenciales” como alegan los Liquidadores, pero retiros legítimos de parte del capital invertido por los dueños verdaderos del dinero, el cual depositaron y retiraron durante el horario normal de negocio del banco. La insistencia de los Liquidadores Conjuntos en perseguir estos reclamos en contra de depositantes inocentes desde un mínimo de $1.200 en retiros, no es justificado ni por la lógica ni por la ley.

¿Qué entidad legal honesta y transparente está supervisando los procesos de administración judicial y liquidación? ¿Dónde está el equilibrio de poderes?

Le exhortamos al Comité Oficial de Inversionistas de Stanford que representa los intereses de los inversionistas de Stanford de todo el mundo, que comunique nuestra protesta y preocupaciones expresadas en esta carta, a los tribunales y a otras autoridades responsables del caso Stanford. Ustedes tienen un deber fiduciario con las víctimas de Stanford, y sus decisiones y acciones deben ser llevadas a cabo en consideración de los mejores intereses de las víctimas. Es hora, que las víctimas de esta atrocidad sean tomadas en cuenta.

Es inaceptable que los Tribunales de los Estados Unidos y Antigua hayan permitido que el Síndico de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos, quienes fueron nombrados para conservar, mantener, administrar y prevenir el malgasto y despilfarro del patrimonio de los acreedores, y para retornar el dinero a las familias inocentes, continúen prolongando la recuperación de los activos por tanto tiempo,  y permitan míseros acuerdos extrajudiciales, generando interminables y exorbitantes horas facturables y gastos, para el perjuicio de los depositantes de Stanford.

Pedimos claridad, transparencia, integridad y equidad, y el fin a intereses económicos encontrados que irracionalmente buscan el control sobre los activos, malgastando lo que se recupera de nuestro patrimonio. El control del dinero no puede ser el motivo principal para traer justicia y equidad a miles de familias inocentes abandonadas en la pobreza y desesperación.

Le exigimos a los Tribunales de los Estados Unidos y de Antigua, que le demuestren al mundo, con acciones concretas e inmediatas, su compromiso con la honestidad, la igualdad y la justicia. Familias inocentes en los Estados Unidos, América Latina y alrededor del mundo, tienen el derecho a una restitución total de sus ahorros.

Confiamos en Dios que los derechos de las familias afectadas prevalecerán sobre las manipulaciones judiciales, y que la buena consciencia será el instrumento para impartir justicia y para darle fin a un interminable fraude.

Jaime Escalona

En nombre de COViSAL

martes, 17 de febrero de 2015

Seis años después de la debacle del Stanford Financial Group – familias reciben centavos; Síndico de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos millones de dólares

COViSAL
For Justice & Restitution
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Seis años después de la debacle del Stanford Financial Group – familias reciben centavos; Síndico de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos millones de dólares

Hoy marca el sexto aniversario de la debacle de Stanford que afecto las vidas de miles de inocentes familias alrededor del mundo, cuando el 17 de febrero, 2009, la U.S. Securities and Exchange Commission (“SEC”), abruptamente intervino el Stanford Financial Group en todo el mundo. Estas familias han visto con tristeza, que la posibilidad de recibir un alivio económico para mitigar sus pérdidas desaparece. La realidad es que la injusticia continua para ellos mientras el Síndico de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos generan honorarios y gastos para sí mismos, sus abogados y otros profesionales; los únicos beneficiados hasta el momento, cobrando millones de dólares.

Las familias de América Latina son el grupo más grande de defraudados; 15,270 familias representando un 70% del total de los depositantes del Stanford International Bank, Ltd. (“SIBL”) con más de $4 mil millones en pérdidas, quienes confiaron sus ahorros a una empresa perteneciente a un conglomerado Americano, regulado y supervisado por el gobierno de los Estados Unidos. La mayoría de los depositantes del Stanford son gente modesta; familias con niños que requieren tratamientos especiales. Muchos viven de la caridad de sus vecinos, otros están enfermos y no pueden pagar por sus tratamientos médicos y medicinas; vidas se están perdiendo por no poder pagar por operaciones que salvarían vidas, sueños rotos y familias destruidas.

El Síndico de los Estados Unidos, Ralph Janvey, ha “recuperado” aproximadamente $240.9 millones de dólares hasta el 31 de diciembre, 2013, y ha gastado más de $127.5 millones en honorarios y gastos. Los logros del Sr. Janvey en lo que respecta a la recuperación de activos para su distribución a los depositantes ha sido un fracaso total. De acuerdo al Examinador, John Little, “El Síndico y sus profesionales no han identificado ningún activo de Stanford significativo o cuentas que no hayan sido identificadas al comienzo de la Administración Judicial”. En contraste, Irving Picard, el Síndico encargado de desenredar el fraude de Bernard Madoff, ha recuperado más del $10 mil millones de dólares para las víctimas. Esto equivale al 59 por ciento de los $17 mil millones de dólares del capital que perdieron miles de inversionistas en negocio de asesoramiento de inversión de Madoff.

Es inaceptable que los tribunales de los Estados Unidos y de Antigua, para el detrimento de los depositantes de Stanford, hayan permitido a la Administración Judicial y a la Liquidación, que fueron nombradas para prevenir el malgasto y el despilfarro del patrimonio de los acreedores, continúen prolongando la recuperación de los activos por tanto tiempo; generando interminables horas facturables y gastos para sus profesionales.

Adicionalmente, la firma del Acuerdo de Cooperación Transfronteriza de Insolvencias entre el Síndico de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos, parece solo beneficiar a sus abogados y profesionales. Ellos se han dividido el pastel y se lo están comiendo también. ¿Por qué los Tribunales y las autoridades de los gobiernos responsables permiten que el Síndico de los Estados Unidos y los Liquidadores Conjuntos continúen agotando el patrimonio de Stanford que pertenece a los depositantes con un acuerdo que incentiva el continuo enriquecimiento de los abogados sin demostrar resultados de recuperación significativos y una razonable compensación para las víctimas de los dineros recuperados?

En una respuesta a la moción del Síndico de los Estados Unidos sobre la liberación de una porción de los honorarios retenidos por el Tribunal, el Examinador, John Little dijo: “Lo que actualmente ha sido distribuido a los depositantes de Stanford, aproximadamente $30 millones de dólares, es menos de la mitad de lo que ya se le ha pagado a los profesionales de la Administración Judicial”.

¿Quiénes son los verdaderos beneficiados del acuerdo de cooperación entre el Síndico de los Estados Unidos y  los Liquidadores Conjuntos?

En cuanto a la responsabilidad innegable de las entidades reguladoras, COViSAL se pregunta: ¿Por qué las entidades reguladoras de los Estados Unidos confabularon para negarles la protección a miles de depositantes inocentes, clientes de Stanford, violando el mandato del Congreso de los Estados Unidos de “proteger al público inversionista”? ¿Por qué fueron las “banderas rojas” que aparecieron en las examinaciones de Stanford que se efectuaron desde 1997 desestimadas? ¿Por qué no fueron investigadas las quejas de clientes y empleados de Stanford, las cuales años tras años, avisaban de un vertiginoso supuesto fraude piramidal?

¿Qué entidad legal honesta y transparente está supervisando lo procesos de administración y liquidación? ¿Dónde están los balances de poder?

Por sus implicaciones, el Caso Stanford es un ejemplo de como los Estados Unidos maneja los asuntos de ética y moral en el área financiera en un escenario global que ya ha sido testigo de tanta corrupción política y financiera.

Por lo tanto, estamos convencidos que si este monstruosos fraude, el cual opero con impunidad por más de una década en y desde los Estados Unidos, no es resuelto satisfactoriamente para todas las víctimas, el descredito mundial de los Estados Unidos referente a fraudes financieros se profundizara, incrementando adicionalmente la desconfianza que actualmente existe en su sistema financiero.

En Dios confiamos que los derechos de las familias inocentes se impongan sobre las manipulaciones judiciales, y que la buena consciencia de las autoridades responsables sea el instrumento para impartir justicia y una compensación total para todas las familias afectadas.


/s/ Jaime R. Escalona
Jaime R. Escalona
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