sábado, 28 de abril de 2012

Narco-Banquero: La Historia de Allen Stanford


Narco-Banquero: La Historia de Allen Stanford

Publicada el 13 de  abril,  2012 por  Daniel Hopsicker                         Traducción al español por COViSAL

Con su reciente condena de 13 cargos por lavado de dinero—asegurando que un hombre que una vez vivió en una mansión de $57 millones, con un foso lleno de agua a su alrededor, estará entreteniendo detrás de las rejas de su celda por mucho tiempo—el escándalo de Allen Stanford pareciera ser cualquier cosa, menos que haya terminado.
Pero el escándalo Ponzi de Allen Stanford está finalizando antes que la pregunta más importante acerca del escándalo ni siquiera haya sido planteada...
¿Cómo es que un dueño de un gimnasio declarado en bancarrota en Texas, por casualidad, se despierta un año después como dueño de un banco offshore?
En 1982, Allen Stanford era el dueño de una cadena de gimnasios en bancarrota en Waco, Texas. En su registro de bancarrota listó $13,6 millones en deudas en contra de menos de $200.000 en activos.
Paul Holt, un hombre de negocios de Waco, Texas, observó como la carrera de negocios turbios de Stanford se iniciaba. “Yo sabía acerca del gimnasio fracasado de Stanford en Waco, Texas,  porque allí es donde vivo y estaba allí cuando ocurrió”. Holt le dijo a Vanity Fair en el 2010.
“Entonces un día me conecté en Internet y observé de reojo un titular que decía: ‘Allen Stanford, el Rey Bancario del Caribe, en un Escándalo de $8 mil millones de dólares’.
‘Y yo dije, guau! ¿Cómo alguien que lleva un centro de gimnasios a la bancarrota se convierte en un caballero en el Caribe?
Guau, de verdad.
Crimen Auspiciado por el Estado: Efectivo, Simple, Seguro
La sorprendente transición de Allen Stanford de un estafador en Texas en bancarrota a una estrella del lavado de dinero, es una vivida foto instantánea la cual las autoridades no quieren que alguien las examine muy de cerca…una Polaroid capturando el colapso del Estado de Derecho en los Estados Unidos de América durante la epidemia de cocaína de los  años ochenta, inspirada por el Irán-Contra.

De acuerdo a relatos de noticias, la respuesta poco entusiasta del Gobierno al continuo negocio criminal de Allen Stanford comenzó a fines de 1990.

No es así. Stanford fue identificado como un criminal desde 1989, cuando George Bush, padre, estaba en la Casa Blanca, “Regreso al Futuro II” se presentaba en los cines y tanques de guerra rodaban a través de la plaza de Tienanmen Square en China.

Entonces, los verdaderos villanos del escándalo de Allen Stanford y su esquema Ponzi de $8 mil millones son la gente que evitó su juicio por dos décadas completas. Y muchos de ellos todavía no han sido nombrados públicamente y mucho menos castigados.

El escándalo de Stanford produjo las usuales admisiones cálidas de las malas acciones por las Agencias del Gobierno encargadas de cuidar a América de ladrones y estafadores. Muchos están de acuerdo con la negligencia criminal por la inacción del Gobierno.
La SEC sabía todo acerca del fraude criminal de Stanford desde 1996, por ejemplo, una década completa, antes de tomar ni siquiera pasos de bebe para detenerlo.
Esta denuncia dio lugar a tibias protestas, pero nada más.  Y el resultado de las investigaciones oficiales del gran logro sobre Stanford, fueron menos que no concluyentes…
En un procedimiento civil, un antiguo administrador de la SEC pagó una multa de $50.000 por crímenes que enviarían a un ciudadano común a la cárcel por una década.
Y el director veterano, por muchos años, de la DEA (Drug Enforcement Administration) —un director de “seguridad” de Stanford, fue encontrado con las manos en la masa, después que Stanford fue acusado, en una orgia de destrucción de archivos que hubieran sido el orgullo para Oliver North y Fawn Hall— él fue absuelto por una acción extraordinaria extrajudicial por un Juez Federal quien rebató el caso de las manos del jurado que estaba deliberando el veredicto.

En dichos casos, uno se pregunta: ¿Por qué molestarse con el gasto de un juicio?  El movimiento conservador, Tea Party,  hubiera estado indignado. Pero a lo mejor, todos ellos estaban de vacaciones.
Cupones para salir de la cárcel ¡para todos! 
Una pequeña lección de historia ofrece grandes pistas.

La isla de Montserrat en el Caribe fue ‘descubierta’ por Cristóbal Colon en 1493. Una erupción volcánica en 2003  convirtió la isla en todo, pero inhabitable.
En algún momento durante esas fechas llegó Allen Stanford, quien abrió un banco en la isla en 1985. Fue el primero.
El banco de Stanford fue certificado por un estafador de Beverly Hills llamado Jerome Schneider, autor para iniciarse temprano en el negocio creciente en ayudar a los parásitos millonarios a evadir impuestos. Era llamado “Escondiendo Tu Dinero” [Hiding Your Money].  
Schneider también fue el anfitrión de “cumbres offshore de riqueza” en lugares como Cancún, a las que asistieron Congresistas y otras figuras públicas, de acuerdo con los Angeles Times.

Schneider estableció cerca de 800 bancos offshore durante 15 años y fue una “espina en el costado de las autoridades federales bancarias y el Internal Revenue Service por años”, de acuerdo a LA Times.
Pero si él fue una espina en su costado, no lo parecía. Ellos nunca le hicieron nada a él. Nada.
Para alguien que ya ha vivido en carne propia la fuerza completa del Gobierno por no pagar las multas de parquímetro o cualquier violación mínima vehicular, esto debe parecerle muy extraño.
Lo que esta gente necesita entender es que una acción judicial selectiva no es la excepción en los Estados Unidos. Es la regla.
Chase, Morgan, Stanford, DuPont
Frecuentemente,  los nombres de los bancos organizados por Schneider fueron similares a bancos locales conocidos con palabras tales como "Chase" o "Morgan" en sus nombres.
Schneider debe haber visto a Stanford, ya un mentiroso empedernido, como maná de los dioses. Pronto él estaba jactándose de su parentesco familiar con el fundador de la Universidad de Stanford en Palo Alto, Leland Stanford, un parentesco que a la Universidad le ha causado problemas refutar.
El cliente más famoso de Schneider antes de Stanford fue un defraudador de la Jolla, una ciudad, considerando lo pequeña que es, ha generado defraudadores con una sorprendente regularidad, fue un hombre llamado J. David Dominelli.


El surgimiento a la fama de Dominelli, cosa rara, es que antes surgieran Allen Stanford, Bernie Madoff y Art Nadel, él era la estrella del Ponzi más grande de América. Cuando él cayó, también cayeron un número de políticos republicanos en San Diego, tales como  Roger Hedgecock, quien fue el alcalde de la ciudad por un gran número de años.
Cuando el escándalo creció demasiado para ser ignorado, la isla de Montserrat cerró la mayoría de los bancos farsantes.  Uno de los citados con frecuencia era el prestigioso renombrado Zurich Overseas Bank, el cual operaba desde una taberna en la capital de la isla, Plymouth.
“Casi todos los bancos en Montserrat eran operados ilegalmente”, dice David Marchant, editor de OffshoreAlert, un boletín que cubre la banca offshore.
“El hecho que Stanford tenía una licencia bancaria en Montserrat es todo lo que usted necesitaba saber acerca de su credibilidad. No era como si todos los bancos eran buenos y solamente había unos pocos malos. La única razón que alguien habría un banco en Montserrat era para cometer fraude”.
Allen Stanford, un tipo con suerte, emergió ileso, si acaso no paso por desapercibido. El trasladó su banco a Antigua, entonces una Colonia de la Corona Británica.
Ellos no lo llamaron go-go de los 80 por nada.
Entonces, ¿qué estaba pasando en 1985 que permitía que en el Caribe se abriera un banco de propiedad Americana sin ninguna pregunta o complicaciones y era una cosa segura?

La respuesta es obvia para todos… excepto para las autoridades estadounidenses, quienes nunca hicieron la pregunta… solo por unas pocas almas valientes, que fueron rápidamente perseguidas del gobierno o desplazadas a trabajos, regando las plantas de la oficina.

Pero alguien de Scotland Yard aparentemente estaba prestando atención, el detective Paul Marston, quien en 1989 se enfocó en el banco de Stanford, el cual ya había crecido al convertirse en uno de los más grandes del Caribe.

 ¿De dónde provenían todos los depósitos de Stanford? Marston no tuvo que preguntárselo por mucho tiempo para encontrar la respuesta. El dinero de la droga colombiana estaba fluyendo hacía los bancos alrededor de la región y habían rumores persistentes que esta era la fuente del crecimiento de Stanford.
Marston llamó a un experto del Gobierno de los Estados Unidos de la Oficina de la Contraloría de la Moneda [U.S. Government’s Office of the Comptroller of the Currency (OCC)]. “El tipo  de la OCC llegó al sitio, estuvo parado al otro lado de la calle de la oficina de Stanford, probablemente por varias horas, regresó y dijo, “Si, esa es una operación para el lavado de dinero”,  recuerda un agente involucrado en la operación.

“Entonces, Marston dice, ‘¿Cómo puedes decirlo con solo pararse al otro lado de la calle?” Y el tipo dijo, “Te estoy diciendo, lo es”.

“Entonces, un poco tiempo después, nosotros recibimos inteligencia debidamente detallada confirmando que verdaderamente estaban lavando dinero de los principales traficantes de droga de Colombia”.
"Nosotros somos los dueños. Usted siempre puede contar con Florida"”

Las autoridades de Montserrat finalmente revocaron la licencia de Stanford en mayo de 1991.
Sin embargo, esto no les importó a los oficiales bancarios de Florida.  A pesar de las objeciones del Abogado en Jefe de la Banca Estatal, los reguladores de Florida permitieron que Stanford abriera una oficina en Miami y  trasfiriera cantidades significativas de dinero fuera de los Estados Unidos… sin ninguna supervisión gubernamental.
Esta es una de las innumerables piezas de evidencia irrefutables, pistas, indicaciones absolutas, signos seguros, delates, soplones, señales seguras, y sí, una prueba irrefutable de la posición favorable de Allen Stanford como un lavador de dinero de la droga sancionado oficialmente.

O mejor dicho en otras palabras, un Capo Americano de la Droga.

A alguien que quiera saber por qué el Gobierno de los Estados Unidos es rotundamente despreciado en tantos lugares alrededor del mundo no necesita ir más allá:
Christopher Sandrolini, chargé d'affaires en la Embajada de los Estados Unidos en Barbados, recientemente dio una charla, en una reunión de Jefes de Estado del Caribe en Barbados, sobre como ellos deben convertirse en destructores del crimen—igual que nosotros!— si solo ellos se hubieran esforzado lo suficiente.
“El Caso Stanford debe servir como un aviso para las pequeñas sociedades en el Caribe,” dijo él. “Dada la vulnerabilidad de la región a los criminales, las naciones del Caribe no pueden permitir relajar su vigilancia y sus leyes”.
Escuchen, escuchen.